HUMOR, MATERNIDAD

Economía familiar con dos hijos

Apreciado diario,

Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero las mías, que son muy de llevar la contraria a las frases cuquis de las revistas sobre bebés, más que con un pan debajo del brazo han venido con una factura a abonar por el portador y una proforma para la del mes siguiente.

Estamos al borde de la bancarrota entre extrescolares, comedor del colegio, guardería, comida, la cuenta de la farmacia, los pañales y los cambios de armario. Que yo pensaba que al tener ya una hija con el segundo casi no notas el gasto.

money

Pero la maternidad no es un camino fácil, es subida al Everest con zapatos de tacón de los que aprietan los juanetes nivel amputación. Así que aunque el verano no me coincidían las dos marichochis para el intercambio de outfits, en teoría ya en el entretiempo podía empezar a aprovechar cosas. Pero ¡OH SORPRESA! La de Albacete tiene un percentil paquirrín que los pantalones de chándal de la primogénita le van apretados como si hablara en sordomudo, por encima de las pantorrillas, las camisetas de croptop y los jerséis tres tallas pequeños que más que un bebé humano, parece un cachorro de Gulliver.

Tampoco es verdad aquello de que “con el segundo todo es más fácil porque ya te lo conoces del primero”, porque hay un pequeño detalle que se le escapa al madarfacar que inventó esta frase: QUE LOS NIÑOS NO SON LOS MISMOS. Así que es verdad que no vas todo el día con el bebé en brazos como si fuera una bomba que hay que desactivar para que no explote, pero pringas con cosas nuevas que no te habían pasado nunca antes.  En nuestro caso, con la de Murcia nos levantábamos mil veces porque se le había caído el chupete por la noche, que ya el enganche nivel rehabilitación lo tiene desde que es un cachorro, pero una vez se lo metías en el boquino se volvía a dormir en plan tutankamon hasta que se le volvía a caer. Ahí podías ir haciendo microsiestas, que te daban para casi alcanzar el sueño random, que eso es el santo grial de las madres.

siesta

Pero a la de Albacete, que el chupete le gusta menos que a su hermana la verdura, le da por desvelarse a media noche aunque ya me la haya puesto en la cama con la ubre a la intemperie para que vaya sirviéndose a lo selfservice. Y a las tres de la mañana le da por tirarme del pelo, o tirarse pedos de los que suenan y te despiertan porque auguras estucado en la espalda, que mis hijas no son muy de modales preysler, son más de pueblo llano.

Así pasó la otra noche que la de Albacete empezó con el “taaaa, taaaa, taaaa” a las 6 aéme. Le tire mi pellejo muerto que antaño era un pecho bonito, para que lo utilizara de chupete y tuviera una hora más antes de que la de Murcia moviera los rizos delincuentes. Pero lo rechazó y empezó con las ventosidades. Aunque quise hacer como si no la oyera, por si por suerte divina el argentino se desvelaba y se encontraba con el marrón, mi cabeza a veces es mi peor enemiga y empecé a imaginarme un pañal desbordado, una mancha que nunca acabaría de irse del tejido y en definitiva un pijama nuevo que comprar y vaciar aún más las arcas familiares… así que aunque luchaba para apartar esa imagen de mi cabeza, la visión se fue haciendo cada vez más nítida hasta que cuando se escuchó una traca que ríete tú de la mascletá, me levanté a cambiarle el pañal.

pañal

¨ ¿Me puedes iluminar mientras la cambio?¨ Dije a mi príncipe azul despertándole para compartir tan tiernos momentos en familia. Él, mientras dormía de pie, me hizo de linterna con el teléfono para que pudiera cambiar toda la bullshit que había entre el pañal inflado de meado.

“Suerte que me he despertado que si no…” dije mientras cogía tres toneladas de toallitas para limpiarle el gormiti. Cuando lo tenía todo reluciente, al ir a ponerle el pañal limpio, la niña tosió la tuberculosis que pilló un día en la guardería y con la que convive desde entonces, y de la fuerza salió un proyectil de MIERDA-mezclada –con-mocos, directo a mi pijama. Fueron veinte segundos de impacto, más veinte segundos más en shock.

shock

Me había cagado encima. Literalmente.

Una sensación fría me sacó de la conmoción en la que me encontraba. La bullshit penetraba por el tejido hasta tocar mi epidermis. MI EPIDERMIS. ¡¡¡MI EPIDERMIS!!!

“Coño, coño, coño… ¡qué sigue!” Dijo el jasban señalando como la niña hacía fuerza y seguía cagando a pierna suelta sobre la cama dónde la habíamos concebido. Edredón, sábana y colchón fueron víctimas de la barbarie ojal de mi cachorro.

Nos levantamos, me duché mientras el dulce de leche dormía al pequeño container orgánico que tenemos por hija, y nos trasladamos todos a intentar descansar en nuestro sofá de dos plazas. YAS, desde entonces tengo medio cuerpo en rigor mortis.

A la habitación le prendimos fuego y habrá que llamar a un arquitecto para reconstruirla, para recuperar el ajuar voy a tener que dejar a deber a mi siguiente cachorro en la tintorería, comprar un nuevo pijama para mi y una cuna más acorde con las necesidades de la benjamina.

cuna

Y a ver si el seguro del hogar cubre un terapeuta de pareja que pueda tirar de hipnosis y borrar la imagen de las retinas del rioplatense con mi pelo Einstein, una teta fuera y un pijama con más mierda que un lavabo de carretera.

No os dejéis engañar: el segundo hijo es otro pozo sin fondo que encontrará otras formas de dejarte las cuentas del banco más secas que la mojama.

Besis. De nada.

16 comentarios en “Economía familiar con dos hijos”

  1. Llegint el teu blog m’estalvio la teràpia amb el psicòleg jajaja Jo tb tinc 2 cachorros (la gran, de 2 anys i 3 mesos i el petit, de 4 mesos) i crec que he viscut en mis propias carnes el 99,9% de les idíliques estampes familiars que ens comparteixes jejeje Los pedos avisadores,como no, tb m’han donat grandes momentos de gloria!

    1. Hajajajajajaja mira que tinc pocs temps i encara menys energia per treure de les pedres i fer una entrada setmanal, però el trec d’on puc perquè penso, no pot ser que això només em passi a mi, haig de compartir-ho! 🤦🏻‍♀️

  2. Jajaja, firmaría porque el seguro del hogar cubriese una terapia de pareja… tendrían que hacer un seguro especial para padres, que cubra todas esas cosas… costaría una pasta, seguro, pero dinero mejor invertido…

  3. Chica! Eres lo más. Hace poco te descubrí y tengo que decirte que has conseguido que me caigan lagrimones de risa, nivel cucharada sopera, con esas descripciones tan gráficas de vuestro día a día. La verdad es que describes con tanto realismo que te acaba sapicando. Yo ya he pasado esas etapas porque mis cachorros cumplen en breve 9 años. Gracias por sacarme una carcajada con cada escrito!

  4. Jajajaja noooo, yo voy por la primera cachorra pero si me animo a un segundo seguro que todo es más fácil, q sí!! Además seguro q el segundo me sale bien y duerme un montón y le va a encantar ir en carrito y dormir en cuna..que sí…
    P.D. A mí lo más bonito que me ha pasado con caca es cuando mi enana tenía un mes y mientras la limpiábamos empezó a echar una cascada de m…q la veíamos salir en todo su esplendor. Fue precioso. 😜

  5. Jajajjajajajajajaj por favor llorando estoy! Maifrend, mi hija de bebé ha sido muy buena estucando pantalon ajeno, siempre el mio vaya. Miedito si llega a tener un hermano porque, asyunow, las cosas siempre pueden ir a peor

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