HUMOR

Reunión con la tutora

Apreciado diario:

Estaba yo hace unos días vaciando la mochila de Sujeto 1 de migas de pan y papeles arrugados como si no hubiera un mañana, cuando de repente vi la agenda de la niña abierta por una página, signo inequívoco por los códigos establecidos en los protocolos del colegio, que la profesora se había intentado comunicar con nosotros.

Sudor frío. ¿De cuando era aquella nota?

Pues ya hacía una semana que nos había escrito que quería programar una tutoría. Interrogué a mi hija sobre los pormenores de aquella cita:

-Matilda, ¿la profe no te ha dicho que quería hablar con nosotros?

– ¿Profe? ¿Qué profe?

-La persona adulta que está en tu clase cada mañana.

-… No sé… No me acuerdo…

Know

Mi fuente de información era un fiasco, así que hice un cobarde-gallina-capitán-de-la-sardina y le puse una nota en la agenda a la niña y ya en la puerta de clase le di las instrucciones: “Esto se lo das a tu profesora ahora cuando entres”.

Ella asintió y empezó su camino hacia el objetivo hasta que una de sus compañeras le enseñó unas pegatinas de la frozen y desvió el rumbo para sentarse al lado de ella a pegarse olaf’s hasta el ojal. Al ver que la agenda se quedaba encima de un pupitre olvidada piqué en el cristalito para avisarla, pero mi hija que además de no tener memoria también tiene sordera selectiva, no escuchaba mis intentos de hacerla volver al plan. Ahí me pilló la maestra y me dijo:

-Mira, justo quería hablar contigo porque hace varios D-Í-A-S (nótese el rintintín) os envié una nota para hacer una tutoría. ¿Os va bien hoy que tengo una anulación?

Hi

¿Me iba bien? Negativo, pero después de no haberle dado una respuesta no podía ponerme exquisita, así que asentí y llamé al jasban para decirle que anulara sus reuniones que teníamos una cita con la tutora.

-¿Tutora? ¿Qué tutora?

-La adulta que está en la clase de nuestra hija…

-Ah…. la tutoooraaaa…

No me puse ni antiojeras para acudir a la cita para que antes de empezar la conversación pudiera apreciar mi cara de agotamiento físico, mental y, hasta emocional, y tuviera piedad antes de marcar el número de los servicios sociales.

Era la hora del comedor así que nos hizo pasar a su clase y sentarnos en unas sillas para liliputienses, donde encajé medio culo y el otro medio se desparramaba en ambos lados. El jasban, embutió su metro ochenta-y-algo como pudo, sacando rodillas y extremidades del micro asiento como si fuera una mantis religiosa.

La profesora empezó la tutoría gesticulando y vocalizando como si tuviéramos 5 años. OMAIGAT. Vergüenza ajena. Miré al jasban buscando complicidad, él estaba ocupado intentando meter las rodillas debajo la mesa sin romperse los ligamentos cruzados.

silla 2

Nos habló de los trabajos que habían hecho hasta la fecha en clase, como el proyecto sobre las gambas, del que N-O (nótese el rintintín, again) habíamos llevado la documentación que habían pedido por mensaje. Tensión. Yo reí tímidamente “bueno… es que de la gambas… como no sea si las hacemos a la plancha o rebozadas…”… ella se levantó y me enseñó las enciclopedias que habían traído otros alumnos, con papiroflexia sobre las diferentes gambas que se encuentran en el mediterráneo, y hasta una gamba de peluche con etiquetas en cada parte del cuerpo: patas, antenas, ce-fa-lo-tó-rax.

Hay una niña que nos trajo un juego hecho con una cartulina plastificada y velcro, con una gamba y todo lo que puede comer y lo que no, para ir pegándolo. Una era una hamburguesa del macdonals” dijo empezando un ataque de risa. “… del macdonalllsss” seguió riendo. Sola.

risa nerviosa

Luego pasamos a hablar sobre la importancia de ponerle cintas a los abrigos para que no barran el suelo, de devolver la bata de pintura el lunes siguiente y otros menesteres con una sonrisa amigable después de decirlo, signo inequívoco que nos estaba dando un ultimátum.

Sonreí y miré al jasban buscando complicidad. Tenía la expresión de rigor mortis debido a la falta de riego sanguíneo en las extremidades.

De repente nos preguntó como era nuestra hija en casa y le conté un poco las peleas entre la de Murcia y la de Albacete por sus celos recíprocos que llegan a altercados nivel el club de la lucha, que tres de cada cuatro días sale tan cansada que se pone en modo exorcismo y que nunca sabes bien con qué te encontrarás en la salida del colegio. Que su habitación es como si hubieran caído dos bombas rácimo cada día y que podría dormir encima de los legos sin inmutarse. Que hemos pasado una época complicada con los celos y las rabietas, y que compartir no es un tema que se estile en nuestro hogar.

sister

Ella arrugó la frente como si fuera un personaje de teatro infantil, puso las brazos semiflexionados a cada lado del tronco, para darle más intención al momento, y sentenció en un tono Miliki “me estás hablando de una Matilda que yo no conozco”. Al ver nuestras caras de tierra-trágame, bajo un poco el tono al mundo adulto y nos dijo: “Vuestra hija es participativa en clase, sabe compartir y gestionar muy bien los momentos de conflicto con sus compañeros, recoge el material y los juguetes una vez han acabado la actividad de ese día y pone mucho interés en aprender acosas nuevas. Lo único que deberíamos trabajar es que es un poco despistadilla…” y nos aguantó la mirada dejando un silencio incómodo que quería decir: “como sus padres…”

Se levantó de la silla y volvió con un dibujo de una niña con orejas enormes y unos garabatos de pelo rizado que ocupaban medio papel: “Este dibujo lo hizo ella, tenían que dibujar a la persona que más echaban de menos cuando llegaban a clase y dibujó a su hermana Olivia”. Aquí debo decir que me dieron ganar de abrazarla y hasta darle un chupachup. Miré al jasban que empezaba a ponerse morado, y le caían lágrimas como puños.

MATILDA 1   PADRES SURVIVERS 0

A ver si al final va a ser que tampoco lo estamos haciendo tan mal.

PROUD

P.D. La semana que viene me toca con la de Olivia. PRAY FOR US. Por si acaso iremos con sillas de casa…

silla

3 comentarios en “Reunión con la tutora”

  1. Me meo😂😂😂.Eso de hablarte como si tuvieras alguna dificultad para comprender esta muy extendido en el gremio profesoril. Felicidades por tu trabajo! Te leo siempre que puedo.

  2. Cada vez que me llega una nota de la profe de turno me entran sudores fríos y ganas de fingir un algo para dejar a Mr. X solo ante el peligro (luego tengo remordimientos y me rajo, pero qué ganas…). Al final lo hacéis de PM, maifren. 😉
    Besos!

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