HUMOR

Una mañana cualquiera

sunrise

El despertador suena a las siete aéme.

El corazón me bombea de milagro. He sobrevivido a una ‘night of the parrot’ maternal. No sé ni quién soy ni dónde estoy, pero esta claro que soy madre del sujeto que tengo pegado a mis tetas  nivel Pamela Anderson ,que piden a gritos que alguien las ordeñe.Mamando

Me vienen algunos flashes de la noche: mientras el jasban cocinaba la cena fui a comprobar si el ruido de tos metálica que venía de la habitación de las niñas era  infantil o era el vecino descuartizando a alguien con una sierra mecánica. Como las profesoras de Albacete leen este blog, diré que en realidad era lo segundo y que NADIE le dio apiretal ni chutes de ventolín a la niña para que intentaran dormir mejor. Y por mejor no me refiero a inducción al coma a lo Blancanieves, si no a poder pegar ojo lo mínimo que marca la OMS.

Una vez NADIE hubo administrado a NADIE narrcóticos pediátricos, me estiré en el sofá a descansar solo cinco minutos antes de cenar.

Fundido a negro y SEE YOU IN ANOTHER LIFE, BRODAH.

sleeping

Me incorporo intentando no hacer ruido para poder hacer un café en soledad en el comedor. Un plan que tiene fisuras por todas partes.

Estoy encajonada colchón: En un lado de Albacete duerme clavándome las uñas para asegurarse que no me muevo, en el otro tengo a la de Murcia enganchada a mis costillas  y a los pies el jasban con la espalda doblada nivel escoliosis.

Intento sacar una pierna en un movimiento ninja que falla estrepitosamente y me da una rampa. Lloro en soledad. Me recompongo. Saco la otra pierna. Noto unos ojos mirando penetrantemente. Intento evitar el contacto visual y la acaricio para que se vuelva a dormir. Ella me mueve sus dos kilos de cachetes a modo de sonrisa.

CACHETES 1 CAFÉ SOLITARIO 0

sonrisa

Salgo de la habitación con el bebé que pesa ochenta kilos, intentando no hacer ruido y tener un un poco de tranquilidad con mi café, antes de escuchar el “babyshark”, el “joni, joni, yes papa” y otros temas infantiles de youtube que enseñan a mis hijas inglés como para sobrevivir en masachusets.

“Ta-ta-ta-ta-ta…” balbucea de la ilusión mi paquirrina, contenta de que hayamos sobrevivido a la noche.

Aprovecho que está despierta para cambiarla, ponerle un outfit tres tallas más grande para que le quepa, que la niña tiene gigantismo, y que me vacíe mi delantera Pamela Anderson a punto de estallar. SUJETO 2 READY TO GO.

La de murcia oye vida inteligente en el comedor y conectando wifi ,hace su aparición estelar en el comedor con un: “Al cole de ganz, no”

no

En una estrategia de marketing maternal, la enumero todas las cosas divertidas que hizo ayer en el cole, los amigos con los que jugó y me invento que hoy harán una cosa super guai que me ha dicho su profe sin especificar mucho, vaya a ser que note que la miento descaradamente.

“Al cole de ganz, no” sigue diciéndome con desconfianza mientras aprovecho que está medio dormida para embutirle unos leggins y una camiseta que le queda de croptop  porque ha pegado el estirón.

«A-l c-o-l-e d-e g-a-n-z, n-o» me repite lentamente por si soy dura de mollera y no pillo lo que quiere comunicarme a la primera.

no

El dulce de leche se levanta. Hace las mochilas de las niñas, con sus ochocientos millones de cosas random diarias, mientras yo me pongo la única camisa decente que tengo. Tomamos café quemándonos la tráquea. ¡Parece que hoy llegamos a tiempo a trabajar! THE JAUS FOR THE GÜINDOU.

Cojo la de Albacete, que de contenta que está, vomita mi escote y su outfit. ¡Fuck! Me pongo la primera camiseta que pillo y le pongo a ella el único bodi que le queda, con más pelotillas que tejido y que le aprieta más que a una Kardashian.

curvas

El rioplatense intenta desincrustar a la de Murcia del marco de la puerta, que está en una sentada reivindicativa con un «al cole de ganz, no».

Le explica lo importante que es ir al cole.

Ella sigue en sus trece.

Insiste con un «y aprenderás cosas, y conocerás amigos nuevos…»

«Al cole de ganz, no»

El dulce de leche cambia de estrategia: «Y si quieres cuando salgas te compraré un helado…»

Silencio sepulcral.

Ella añade «i una shuguina»

Nos miramos.

Sí, güi nou, no deberíamos caer en chantajes y hablar con tranquilidad del tema peeeeerooooo… tic, tac, tic, tac…

«Trato hecho»

trato

MURCIA 1  JASBANS 0

Puta vida, tete

7 comentarios en “Una mañana cualquiera”

  1. Tela amb la Matilda!!!
    Nosal3 ens barallem pq el nen gran (4) es vesteixi sol, es prengui la llet i es posi les sabates en 10′?? I jo em faig el café, em vesteixo, ajudo al gran, canvio panyal i vesteixo al petit, intento maquillar-me pro sempre acabo fen-t’ho al tren…
    Històries diferents però amb la mateixa base…

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