HUMOR, MADRE

La culpa

Apreciados maifrens,

Por si fuera poco las bronquitis, los parques y la lluvia, la maternidad tiene un enemigo a lo villano de pelis de niños, que te ronda siempre detrás de la oreja y que no te deja descansar ni cuando estás en la cama nivel mar adentro:

EL SENTIMIENTO DE CULPA

culpa

La primera vez que la sentí fue el día de mi parto: estaba agotada, con el gormiti contracturado y mientras me hacían unas costuras que ríete tú de Inditex, me pusieron a mi cachorro con piernecillas a lo Kate Moss encima mío para el piel con piel. Sentí ternura, sentí cariño, pero no sentí esa conexión madre-hija de la que todo el mundo hablaba. La miraba y me costaba hacerme a la idea de que yo era su madre… ¿será la depre postparto? ¿será que la epidural me ha generado una embolia? me torturaba a mis misma buscando explicación y no fue hasta que empezamos con nuestra rutina ya en casa que no empecé a sentirme madre de la sra de Murcia y a enamorarme perdidamente de mi pequeño alfajor. Necesitaba tiempo, sólo era eso. Aunque debo decir que aún hoy cuando me llaman  “madre de Matilda” me sigue dando la risa floja… ¿mami? ¿yo?… me parto…

smiling

A partir de ese momento la culpa empezó a formar parte de mi día a día en situaciones cotidianas, como cuando le saqué la teta al incorporarme al trabajo porque los nuevos horarios me dejaban  las bubis nivel pamela anderson, a lo cemento armado, oprimiéndome la glotis mientras redactaba e-mails y cuando llegaba a casa deseando ser ordeñada, mi hija estaba en su quinto sueño. Un desperdicio de Central Lechera Asturiana, que entre mi nueva vida laboral y el cansancio extremo, no me daba para hacer una fabrica a lo Bangladesh pero en tetrabricks y decidí abandonar el día exacto que cumplí con lo que recomienda la OMS. “Qué pena que tengas que volver a trabajar tan pequeñita” “Qué pena que tengas que dejar la teta con las defensas que le pasas” y otras frases que la gente me iba diciendo y que iba almacenando en un nuevo rincón mental llamado “CULPABILIDAD”

culpa

A medida que pasaba el tiempo había días que el no dormir bien me dejaba un mal humor a lo Mike Taison con síndrome pre menstrual, en las que la paciencia maternal brillaba por su ausencia y el brote psicótico en todo su esplendor, y eso generaba nuevas vocecitas a lo Pepito Grillo que iban añadiendo más sentimiento de culpabilidad para almacenar.

shame

Culpabilidad por no ser una supermadre como las demás, culpabilidad la primera vez que la dejé con canguro para ir al cine, culpabilidad por desviarme dos manzanas para no pasar por delante de un parque, culpabilidad por zamparme todo el paquete de sus galletas en un ataque de aquí-te-pillo-aquí-te-engullo, culpabilidad por mirar un momento instagram mientras la niña se rompía la crisma, culpabilidad cuando me iba a cenar con mis amigas, culpabilidad por querer que llegue ya la hora de dormir un día en el que tienes las constantes vitales de una estatua, culpabilidad porque la niña lleva las camisetas encogidas nivel croptop, culpabilidad por su vicio al chupete, culpabilidad porque no come verdura pero sí patatas fritas, culpabilidad en el trabajo porque no duermo por las noches y no rindo tanto durante el día, culpabilidad porque le has dado chocolate para tener una conversación decente con una amiga, culpabilidad por desear que llegue el lunes y poder hacer un café con un adulto en paz y tranquilidad, culpabilidad por meterle la pepa pig o la patrulla canina en un ipad para comer en armonía, culpabilidad por no dedicarle más tiempo a la pareja, culpabilidad por…

Y poco a poco el pequeño rincón mental fue creciendo nivel nave industrial…

source

Y es que en todas partes nos venden la etiqueta de una maternidad perfecta, la televisión, el pinterest, las influencers, las revistas,… y hasta que no entiendes que es esa misma etiqueta la que te hace sentir pequeña, no te liberas de ese sentimiento: LA CULPA. La maternidad es dura, estresante y cansada y deberías PODER DECIRLO EN VOZ ALTA SIN SER JUZGADA pero también es un aprendizaje continuo, sentir un amor sin límites nivel Puentes de Madison y para mi es pura magia: un óvulo se ha transformado en una mini Diana Ross a quien le gustan los dragones, bailar los hits del verano, que odia la verdura y a que le gusta llevar todo el día el chupete mordido de lado como si fuera un puro.

me parto

Y ser madre me ha transformado en figurante de The Walking Dead y me ha dejado el nivel cardíaco de un fósil, sí, pero también me ha convertido en una mujer fuerte, que ha pasado ocho semanas de rodríguez y ha sobrevivido, que no juzga a los demás, que se ríe de sí misma como si no hubiera un mañana y, sobretodo y ante todo, se perdona cuando la realidad y la expectativa se contradicen, que eso me pasa OL DE TAIM. Que no se ha convertido en la superwoman de la maternidad que imaginaba que sería, si no en algo mejor: UNA MUJER REAL .

Y aunque la culpa nunca se marcha del todo, ahora la tengo silenciada en “modo avión”.

silence

Y vivo mucho más tranquila.

Besis.

 

 

8 comentarios en “La culpa”

  1. Em sento totalment identificada amb aquest post, hi ha dies que la culpa pesa massa, encara no se silenciar-la del tot.
    Gràcies pel teu blog, gràcies per dir el que poca gent s’atraveix a dir.
    Petons guapa!! 😘😘😘

    1. Gràcies a tu! Som dones reals que ja hem fet prou miracle fabricant una vida. Ara a descansar una mica i a permetre’ns no fer-ho tot de 10. A vegades un suficient també està bé… jijijij

  2. Las influencers también deben de sentirse culpables cuando acaban de hacer la foto y se giran y tienen el resto de la habitación nivel Katrina!!! Jajajja La maternidad perfecta no existe, dislaik a lot…

  3. Nivel nave industrial. En ese punto estoy yo. Aaaaanda y nos dejaran en paz un ratito con los nenes. Que la gente se mete en todo todo todo. Y al final los mensajitos sociales y vecinales calan. Y es para volverse un poco payá. Demasiada exigencia puesta sobre nuestra persona: Unos que si le regañas lo traumas, otros que si tienes ya rincón de pensar. Unos que si no colechas le traumas, otros que si no le haces estivil y duerme solo, lo traumas. Otros que si lo coges mucho lo malcrías, otros que si no lo coges lo traumas. Unos que si potitos que es mejor, otros que si no come trocitos de lo que quiera no va comer verdura nunca en su vida… y podemos seguir hasta el infinito. Me has pillado sensible con el tema y asomó una lagrimilla cuando leí el post.
    PD: Recibí la mochila, es muy molona! Queda pendiente foto!

  4. Me has hecho lloraaar, “mamádeMatilda” y es que es la primera vez que alguien narra lo que es para mí lo más guay de la maternidad: la personalidad de la hija, joeer, eso es lo más reguay y que además, casi nadie ve.
    La culpa es una de las cosas menos guays, por otro lado…Muy bien.

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