HUMOR, MATERNIDAD

Danger

 Apreciado diario,

A parte de los cambios físicos y hormonales cuando una está en estado de buena esperanza, a mi se me ha desarrollado y acentuado un nuevo sentimiento que en mis días despreocupados como soltera sin cargas familiares, nunca había experimentado:

EL MIEDO A MORIR

die 2

Yo o mi dulce de leche.

Y es que ahora que tenemos la responsabilidad de traer un pequeño cachorro mestizo al mundo, el miedo a tener que hacerme cargo sola del asunto de la maternidad, o que en el caso contrario de defunción, sea el rioplatense que se encarga de nuestra vástaga volviéndose a casar con una rubia despampanante, con un útero virgen y libre de episiotomías vaginales,

blonde

me tiene todo el día hablando sola e intentando salvar mi vida en un paso de peatón, mirando la fecha de caducidad de todos los alimentos que consumo o me produce un transtorno obsesivo compulsivo para saber que RuyRodrigo respira tres veces al día:

Amor, ¿estás vivo?

Pareciera que sí

Ok, intenta no morir de vuelta a casa.

Y así, como una loca, me paso los días con la angustia de la muerte en el estómago, mientras mi cigoto hiperactivo me patea los órganos vitales y se mueve a sus anchas por mis carnes desparramadas, para hacerme sentir que ella también está viva.

O para pedirme más chocolate… who knows…

chocolat

Y es que me preocupa aquello que por mi mala suerte no pueda ver a mi hija convertida en la presidenta de los Estados Unidos, o que no pueda intentar ser una madre de las de revista que igual te hacen unas muffins con la forma de Elsa de Frozen, que unas cortinas de pachwork o te bordan en punto de cruz la manta de la Pepa Pig.

Que digo yo que para eso me paso el día visitando blogs y viendo tutoriales de youtube sobre maternidad.

mum

Porque maifrens, no quiero preocuparos, pero en mi estado obsesivo compulsivo tengo miedo hasta de los parasoles de la playa, que igual te salvan de un cáncer de piel que te apuñalan cuando estás en tu momento zen escuchando el ruido de las olas.

Por no deciros que hasta me he dado de baja un tiempo en el ioga, porque tuve la sensación de que esguincé al cigoto con tanto movimiento de músculos, arterias, huesos, células y hasta glóbulos blancos. Que no lo noté en unas horas y me dio por sospechar que le había causado un traumatismo craneoencefálico, y no fui de urgencias mendigando una ecografía con la que poder saturar el whatsapp de la familia, porque en seguida se despertó y empezó a jugar con mi celulitis.

Pero igual me dio mal rollo y me desapunté. Por si las moscas. Que cuando una está en las puertas de la maternidad su día a día se convierte en algo muy peligroso.

Así que aquí me despedido de la entrada de hoy, después de haberle montado un pollo telefónico al rioplantese, afortunadamente siempre justificado por las hormonas, por no haberme cogido el teléfono en el tren de vuelta de Madrid a Barcelona. Un trayecto de tres horas que se ha pasado durmiendo mientras yo lo creía muerto, con un resultado al despertarse, de cuatro llamadas perdidas, cinco watsapps y un mail.

laugh 3

Para que sepa lo que es la locura pre-maternidad en sus propias carnes.

Besis.

P.D. Cuidarse tíos, que el mundo es un lugar VERY DANGEROUS.

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