CHAMPIONS, FÚTBOL, Sin categoría

Sábado

Apreciado diario:

Por fin, después de unos días de entreno y dedicación al deporte futbolístico, había llegado…

(REDOBLE DE TAMBORES Y MÚSICA DE SUSPENSE)…

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Eran las vintiunacerocero de la noche, y mientras los nervios afloraban a la superficie de todas nosotras, nuestro entrenador  entró en el vestuario para dar los últimos consejos.

marc rial

El discurso hizo mella en nosotras, que empezamos a recoger nuestras cosas para volver a casa a la respuesta de “no, prefiero vivir que además me mata el viruji”.

No fue hasta que Pitu nos aclaró que lo que quería decir en realidad era que diéramos patadas en las espinillas hasta marcar un gol, que no volvimos a colocarnos las medias fucsias para salir al campo.

Los nervios se instalaron en mi estómago cómo mariposas ezquizofrénicas. Con el frío característico de finales de noviembre, el juanete me dolía y el dedo gordo del pie estaba dormido.

Mientras yo dedicaba los últimos minutos previos al partido a hacer los ejercicios pre-gimnásticos para evitar lesiones, a lo lejos oía a mi dulce de leche desgañitarse para animar al equipo…

argentino

Llegó el momento esperado: nuestra capi, Anna Rua también conocida como “La Runyeta” se jugaba a piedra, papel o tijera la posesión de la pelota.

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… empezaban ellas a dominar el balón…

Salí al campo en calidad de defensa tartamudeando y con la tensión un poco baja.

La responsabilidad que el equipo había depositado en mis aptitudes deportivas me oprimía las entrañas en forma de arcada.

Con la cabeza bien alta miré fijamente a las contrarias, que aunque estaban lejos y la distancia las empequeñecía, seguía llegándoles a la altura de sus enormes ubres.

Aprovechando los últimos segundos pre-match me giré hacia la reja para despedirme de Ruyrodrigo mientras el silbato del árbitro anunciaba el comienzo del partido.

Empezaron ellas, y a los tres segundos ya habían marcado un gol.

La cosa se fue repitiendo en los segundos venideros, y a los tres minutos ya llevaban una clara ventaja de cinco goles.

Pitu, arrancándose los pelos de la mollera, gritaba por los laterales del campo…

“No perdáis el sitio”, “acordaros del rombo”…

Nosotras, haciendo uso de nuestros poderes femeninos, no le hacíamos ni puto caso y seguíamos intentando aplacar esas murallas de carne que no dejaban espacio al regateo.

No fue hasta que utilicé mi táctica de…

PATALEO

Consistente en tirarse al suelo de la portería con las piernas semi-flexionadas tirando patadas al aire sin sentido, que no logré hacerme con el balón.

Una vez el ansiado grial esférico se encontró debajo de mis pies, me quedé sin saber qué hacer.

Primero miré hacia el “Pitu”, pero estaba ocupado con los desfibriladores y no me hacía demasiado caso.

Busqué apoyo y sabiduría en mis compañeras para que me iluminaran sobre cómo proceder, pero la mayoría disimulaban silbando para no tener que acarrear con el peso…

izqui

Incluso alguna fingió estar buscando rovellons en el césped artificial.

El campo quedó en silencio.

Todos los asistentes, e incluso los otros partidos que se estaba disputando, de repente pararon.

POR FIN TOCÁBAMOS BOLA.

El silencio solo fue roto por mis compañeras que me susurraban:

“TÚ SOLA!”… “TIRA TÚ SOLA!”

Así que haciéndoles caso tiré campo arriba poseída por una especie de ataque epiléptico, con el que regateé a las glándulas mamarias rivales hasta llegar a la portería.

Teniendo en ese momento casi treinta años y poco entreno atlético, llegué al área contraria con un pulmón encharcado y el otro en estado crítico.

Por suerte llevaba un kit de primeros auxilios escondido en el calcetín…

boli bic

Así que me practiqué una a la velocidad del rayo, notando inmediatamente la desobstrucción pulmonar y la entrada de oxigeno en el tórax.

Mientras yo me aplicaba los primeros auxilios, la portera se había desincrustado del suelo, y desafiando las leyes de la gravedad venía hacia mi humilde cuerpo con las lorzas moviéndose de lado a lado y las pechugas como alerones para ganar velocidad.

Supe que no tenía a quién pasarle el balón, por el “TU SOLA” que seguía oyendo a mis espaldas.

Regateé la masa carnal como pude, aunque una de sus lorzas (que iba a contra viento) me golpeó a traición, tirándome al suelo artificial y dejando la pelota a unos centímetros de la línea de gol…

Miré hacia atrás.

NO HABÍA NADIE DE COLOR FUCSIA CERCA…

No me quedaban muchas opciones. La masa carnal empezaba a moverse a la misma velocidad que yo para ir en busca de la pelota. Tenía que reaccionar rápido…

Así que lo hice, estirando el brazo empujé la bola con la mano para que atravesara la línea de la portería y mirando fijamente el árbitro le pregunte:

gol

Aunque no me lo quiso dar por bueno, todas juntas celebramos saltando de alegría el CASI-GOL que les marcamos a las contrarias.

Acabamos perdiendo por paliza, sí, pero nuestra hazaña quedó como una leyenda en el BOGATELL que aún se transmite de padres a hijos… así que  ¿QUIÉN RÍE AHORA?

Atentamente:

mrs

3 comentarios en “Sábado”

  1. Fantàstic! com totes i cadascuna de les entrades que té aquest blog! Una bocanada d’aire fresc enmig de la contaminació de pesimisme que ens rodeja!

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